Catar en casa, sin equipo especial
Aroma, acidez, cuerpo y dulzor: una forma práctica de entrenar el paladar.

Catar es comparar con atención. No hace falta un laboratorio: basta con dos o tres cafés, la misma receta para todos y un cuaderno.
Prepara igual
Usa el mismo método, la misma molienda y la misma proporción. Así la diferencia la pone el origen y no la preparación.
Huele, sorbe y anota
Primero el aroma del café molido y luego el de la taza. Al probar, fíjate en la acidez (la viveza), el cuerpo (el peso en la boca) y el dulzor. Escribe lo que encuentres con tus propias palabras.
Las cajas de RAÍCES traen una guía de cata para hacerlo paso a paso.



